Lunes, septiembre 12th, 2011...0:05
CON LA COMPACTA, CANON IXUS 950 IS…
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El pasado 27 de agosto cuatro amigos y yo decidimos ir al ibón de Arlet. Dejamos el coche en el barranco de Barcal, en Guarrinza, y desde ese lugar empezamos a caminar. El día apuntaba feo, mucha niebla a media altura por todos lados, así que pensaba que si no levantaba iba a ser complicado llegar al collado fronterizo. Conforme nos íbamos acercando a Aguas Tuertas, nos pareció que la niebla iba tomando altura, pero aún así tapaba toda la ladera de ascensión al collado de Arlet, y el paso y picos de al lado ni se veían por la espesa niebla.
La anterior vez que subí al ibón, también por esas fechas veraniegas, tuve que descalzarme para pasar el bonito río Aragón Subordán en su serpeante curso de Aguas Tuertas, sin embargo esta vez no hizo falta, siendo el cauce del río testigo de la tremenda sequía que nos afecta este año en el Valle de Hecho.
Enseguida emprendimos la empinada subida por la margen izquierda del barranco que viene de la Cima de Arre (mirando hacia arriba, por la parte derecha). Los compañeros, a los que les había comido el “coco” diciendo que era una subida suave y facilona, no les pareció tanto, sobre todo en lo de suave, pero ya se sabe que en el Pirineo, lo de suave hay que tomarlo con precaución… El problema de esta primera empinada es que hay un momento en que se pierde la senda entre la hierba, por lo que pierdes algo de tiempo en buscar con la vista los posibles hitos o mojones que hay por el camino.
Una vez llegas nuevamente al barranco, se cruza y se sigue la senda, que en los primeros metros es bastante evidente. Luego, hay que tener la precaución de que cuando se vea una bifurcación, siempre hay que coger la que tira hacia arriba, que suele estar a la derecha en la dirección hacia el collado. Esta subida desde el barranco es más llevadera, ya que es una prolongada diagonal, también porque los músculos ya han cogido tono y vas como se dice, más “engrasado”. A todo esto, la niebla ya había desaparecido hacía rato, por lo que veíamos claramente hacia donde teníamos que dirigirnos.
Una vez en el collado, el ibón se ve a unos 200 m. siguiendo una suave ladera. En su orilla dimos buena cuenta del almuerzo y de un reconfortante café con leche que nos sirvió en el refugio una atenta señorita. Enseguida emprendimos la vuelta aprovechando para recoger unos Agaricus macrosporus que ya habíamos visto antes de llegar al ibón. El descenso fue bastante llevadero y las rodillas no sufrieron demasiado ya que la pendiente no es dura. Cuando íbamos por Guarrinza, todavía había gente que subía a Aguas Tuertas, a pleno sol de mediodía. Es lo bueno que tiene madrugar un poco, que la subida la haces con la fresca…
Como no quería llevar mucho peso opté por coger la cámara de mi esposa, una compacta Canon Ixus 950 IS. El problema de las compactas es que no saben resolver adecuadamente las escenas con grandes contras, y no tan grandes. Cuando en parte de la escena hay altas luces, tienes que hacer filigranas para conseguir sacar detalles de esas luces. Al final conseguí sacar alguna foto medio decente en modo manual y con la opción macro, siempre en modo manual. Lo que no conseguí es cambiar el diafragma en modo manual. Tendré que leer el manual de la cámara para ver como se hace (si se puede)…. En fin, que todas las fotos están hechas con esa cámara.






2 Comments
14 septiembre 2011 at 12:19
Muy bonito el sitio, y genial la compañía. La verdad que da gusto caminar al lado de gente como vosotros que te explican cada detalle de todo lo que vamos viendo: plantas, aves, setas, montañas etc, etc. Deseando que llegue la próxima.
14 septiembre 2011 at 18:20
Hasta el día 7 ya no volveré a subir por Hecho, espero… Últimamente tengo bastante limitados los fines de semana libres, y los que tengo, aprovecho para pasear con Israel por senderos más cómodos y con menos riesgo para su salud. Yo también lo paso muy bien con vosotros….
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